Calificar al final de una evaluación formativa

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Hace ya unos meses escribí un artículo donde explicaba como intento evaluar a los alumnos durante todo el trimestre sin calificar.

Evaluar sin calificar: mi experiencia

Recibí mucho comentarios y, algunos de ellos, me pedían una segunda parte. Todo esto está muy bien, decían, pero en algún momento u otro hay que calificar. Este artículo intentará enfocar esta segunda parte: después de todo un trimestre haciendo evaluación formativa, ¿como califico?

En mi centro funcionamos por trimestres. Cada final de trimestre damos un informe de evaluación a las familias donde, por materias, especificamos los objetivos de cada una de las competencias de ámbito y su logro. Además, los alumnos dan su opinión y las familias también pueden hacer aportaciones una vez lo han recibido. No voy a entrar ahora a valorar si sería mejor hacerlo sólo una vez al año o hacerlo de manera cuatrimestral. Sea cuando sea, seguro que en algún momento hay que calificar.

Todo el trimestre lo planteo como un camino para alcanzar los objetivos. Y la calificación recoge exactamente eso. ¿Hasta qué punto el alumno ha alcanzado el objetivo? Utilizo la nomenclatura que nos marca el Departamento de Educación de Cataluña y cada objetivo puede ser No Alcanzado (NA), Alcanzado de manera satisfactoria (AS), de manera notable (AN) o de manera excelente (AE). Y, para poder determinarlo,  hago una rúbrica por objetivo.

A continuación tenéis un ejemplo. 4 objetivos que, en este caso, están todos relacionados con la misma competencia. El ejemplo es de Tecnología, que es mi especialidad, pero creo que es trasladable fácilmente a otros ámbitos (hay que añadir que en Cataluña tenemos concretadas las 109 competencias que debe tener un alumno al acabar la secundaria).

Esta rúbrica no es para los alumnos, sólo es para mí. Durante todo el trimestre habremos hecho evaluación formativa. Habremos hecho ejemplos de cálculos de engranajes, habremos hecho algún test que deberán auto-corregir para detectar si ya dominan estos cálculos, habremos hecho planos iniciales, los habremos coevaluado para detectar errores, habré revisado los diseños y habré hecho propuestas de mejora, habré hablado con ellos de manera individual, etcétera. Pero al final del trimestre, para calificar, sólo intentaré determinar el grado de consecución de los objetivos. A partir de lo que he recogido y observado, en este caso un ascensor, una memoria, ejercicios, entrevistas … determino el grado de consecución de cada objetivo con la rúbrica. Del objetivo, no de las tareas. A veces va ligado, como en el caso de los planos. Pero a veces no tanto, como en el caso de la caja de reducción. Tan importante es lo que entregan como lo que me cuentan cuando hablo con ellos.

Esta rúbrica que utilizo me sirve para todos los alumnos, excepto para aquellos que tienen un plan individualizado. Para estos defino objetivos o logros diferentes.

Si me seguís habitualmente, sabéis que utilizo el qViC, que me permitirá introducir cada uno de estos logros y calcular un logro global de materia.

Intento que la calificación muestre siempre el logro de estos objetivos. Y nada más. En el informe que entregaré a los alumnos (que entrega el centro con el resto de materias), aparecerán estos objetivos y el logro de cada uno de ellos, además de la consecución global y de un comentario destacando aquellos aspectos que han hecho bien y que hay que potenciar y aquellos que hay que mejorar de cara al siguiente trimestre.

Remarco que la calificación no muestra nada más que la consecución de los objetivos. Intento que la calificación sea justa y se encamine hacia la equidad. ¿Qué significa esto? Que evito que en la calificación se introduzcan otros factores. Ejemplos:

  • El esfuerzo del alumno. No creo que pueda formar parte de la calificación. Sí de los comentarios, como refuerzo o como cosa a mejorar, pero no de la calificación. ¿El alumno ha alcanzado los objetivos sin esfuerzo? Mejor para él. ¿Por qué le tengo que perjudicar? ¿El alumno no ha alcanzado los objetivos a pesar de haberse esforzado mucho? ¿Por qué le tengo que engañar?
  • Penalización por no entregar tareas (o deberes) o entregarlas fuera de plazo. Si el alumno ha demostrado que ha alcanzado el objetivo, ¿qué influencia tiene que tener que no haya entregado una de las tareas que yo había planteado para ir construyendo conocimiento? Si la entrega tarde (y tengo tiempo de revisarla) pero tengo la evidencia de que lo ha logrado, ¿por qué le he de perjudicar la calificación?
  • La actitud en clase. Si el alumno no participa, si el alumno facilita la clase, si constantemente la interrumpe … ¿por qué lo tengo que repercutir en la calificación? ¿Qué relación tiene esto con el logro de los objetivos?

Dos aclaraciones.

  1. Que no influencie en su calificación no significa que no se hagan otras acciones. Si un alumno entrega las tareas tarde o no las entrega, habrá que hablar con él e intentar trabajar su responsabilidad. Habrá que hablar con la familia para que nos ayude en este seguimiento. Y, si es necesario, no descarto medidas punitivas. Que se quede alguna tarde en el centro para avanzar tareas, si es necesario. Lo mismo si no tiene una actitud correcta en el aula. También si se esfuerza habrá que felicitarle y animarle a seguir. Pero si modificamos la calificación, creo que sólo le engañamos.
    Está más que demostrado que utilizar la calificación para castigar o escarmentar a los alumnos no tiene buenos resultados.
  2. En Cataluña tenemos las competencias del ámbito personal y social. El esfuerzo, la responsabilidad, la participación y otros son comportamientos relacionados con estas competencias. Se puede tener la tentación de añadir objetivos enfocados a estas competencias y calificar su consecución. Podríamos establecer que un objetivo de trimestre será entregar las tareas a tiempo. Si lo hacemos, ATENCIÓN, habrá que pensar actividades para que los alumnos desarrollen esta competencia. No vale decidir que ya la han de tener y, si no la tienen, castigarlos.
    Sin embargo, tampoco soy demasiado partidario de introducirlo en las calificaciones de las materias o los proyectos. Sí de trabajarlo y de evaluarlo, pero no de calificarlo individualmente, ya que si varios profesores ponen un objetivo similar, el alumno que no lo logra se ve perjudicado en muchas materias. Por lo tanto, el peso de este «no logro»s multiplica. Creo más justo dejarlo para el final de curso y calificarlo en el ámbito personal y social para darle un peso más equitativo.

Tratar la calificación de esta manera, insisto, sólo tiene sentido si durante el trimestre no ha habido calificaciones y hemos hecho evaluación formativa. Dando feedback y dando la oportunidad de mejorar tareas y demostrar logros. Si lo hacemos así, creo que la calificación ayuda a esta evaluación formativa. El alumno sabrá exactamente donde ha llegado. Además, se enfoca hacia la equidad. ¿Cuáles son los alumnos que habitualmente tienen más dificultades para hacer deberes? Muchas veces aquellos que no tienen un apoyo familiar detrás o que tienen responsabilidades que quizás todavía no les corresponden como cuidar de hermanos. Penalizarlos no es equidad. Igualmente el caso contrario. Aquel alumno que puede tener profesor particular y, por tanto, siempre presenta las tareas bien hechas, ¿hay que aumentarle la calificación si no alcanza los objetivos? Tampoco sería fomentar la equidad.

Dicho así puede parecer sencillo, pero no lo es. Cuando los alumnos tienen tan interiorizada la cultura de las calificaciones constantes, decir a los alumnos que no hacer los deberes no penalizará puede ser desastroso. Por ello este artículo es la segunda parte. Si nos olvidamos de las calificaciones durante el trimestre, si todo lo que hacemos es para aprender y para alcanzar los objetivos, deja de tener sentido preguntar si una tarea concreta, si los deberes o si la actitud tienen repercusión en las calificaciones. Claro que la tienen, porque las tareas, los deberes y la actitud en clase tienen repercusión en el aprendizaje. Y cuando tendremos que poner calificaciones nos fijaremos justamente en esto (y sólo en esto), en el aprendizaje.

Cierto que el tema daría para mucho más que para un artículo. Pero la idea sólo era mostrar de manera mínimamente argumentada como califico.

Como siempre digo, pero quiero repetirlo, soy profesor desde hace más de 20 años. Comparto inquietudes, dudas, prácticas, aciertos y errores con compañeros de centro y con compañeros virtuales. Intento formarme constantemente y leo muchos artículos y libros de sabios que sí saben de educación y de metodologías. En este artículo, como en todos, sólo expongo las conclusiones personales a las que llego haciendo una síntesis de todo. Si sirve para poder reflexionar y mejorar vuestras prácticas,  me daré por más que satisfecho, estéis o no de acuerdo con mis opiniones. No se debe interpretar que lo que digo es lo que se tiene que hacer. El único propósito del artículo es compartir para seguir avanzando juntos. Como siempre.

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