Bienvenida la IA. ¿Y ahora qué hacemos con los deberes?

Català (Catalán) English (Inglés)

Que la inteligencia artificial es una maravilla para los docentes, creo que está fuera de toda duda. Si te has formado un poco en su funcionamiento, que nada tiene de magia, en sus limitaciones, errores y sesgos, y en la ética de su utilización, ya tienes una buena base para hacer un uso crítico y útil. Si, además, has pasado unas horas interactuando y tienes formación en didáctica y currículum (que, si eres docente, debería ser que sí), se convierte en una herramienta fantástica para ayudarte (¡sí!, he dicho ayudarte y no hacerte el trabajo) a programar objetivos, definir criterios de evaluación y actividades. También te será muy útil para crear recursos, andamios y herramientas de evaluación, así como para realizar adaptaciones para el alumnado con características diversas o diversidad funcional.

Pero cuando hablamos del uso por parte del alumnado, la cosa cambia. Se podrían decir muchas cosas, pero en este artículo me apetece centrarme solo en un punto concreto: los deberes.

Dejadme indicar dos premisas que para mí están claras. Si no estáis de acuerdo, pues nada, ningún problema, ya no hace falta que leáis más.

  • El alumnado, nos guste o no, utilizará la inteligencia artificial cuando no esté en el aula, para realizar tareas escolares. Ya podemos hacer las guías que queráis y podemos dar las recomendaciones que creáis mejores, que una parte importante de los adolescentes aplicarán la ley del mínimo esfuerzo y utilizará la IA para que les haga el trabajo.
  • En secundaria, los deberes, cuando son creativos, motivadores y con duración moderada (y, por tanto, no son monótonos y repetitivos), mejoran el aprendizaje del alumnado. En este sentido, la investigación empieza a ser bastante importante, aunque todavía sea necesaria más investigación. El famoso estudio de John Hattie ya apuntaba en esa dirección. Pero también otros, como la recopilación que hace de evidencias la Education Endowment Fundation.

A mí, el uso de la IA en clase no me preocupa en absoluto. Seguro que hay docentes a quien sí les preocupa y deben tener sus motivos que respeto mucho. Pero yo nunca he tenido problema con la tecnología digital en el aula. El alumnado tiene muy claro que hay momentos en que abrimos los ordenadores y los utilizamos, y hay muchos momentos en que los cerramos e interactuamos oralmente o por escrito.

En mis clases (hace poco más de un año que no doy, que la vida profesional me ha llevado por otros caminos), era muy habitual abrir y cerrar ordenadores. Lo podíamos hacer tres o cuatro veces en una misma clase. Y yo siempre me paseaba o me ponía al final para revisar lo que pasaba.

Por tanto, igual me engañaban muy bien, pero creo que en el aula no era ningún problema. Y esto no significa que la IA no estuviera presente. Tengo claro que debemos fomentar que aprendan a utilizarla. La mayoría, solos, no aprenderán. Cómo interactuar con ella, cómo verificar las respuestas, cuando es útil para revisarte tareas y darte cuenta de las mejoras, etc. Vamos, un poco lo que ya hacíamos con verificación de fuentes, detección de fake news, identidad y bienestar digital, etc.

Hasta ahí ningún problema. Pero con los deberes tengo que reconocer que no sabría cómo afrontarlo. Es difícil decirlo, pero ¿tiene algún sentido poner deberes? Ya lo decían tres estudiantes hace unos meses en la radio RAC1: “Hacer los deberes en casa es una idea caducada”.

Hace años que aprendimos a poner deberes que no se encontraran directamente en internet. Utilizábamos la taxonomía de Bloom y los deberes servían para analizar, comparar, elaborar, diseñar, evaluar, resolver, etc. o, sin ir tan lejos, simplemente, para resumir o realizar esquemas. Quizás había algún alumno que no lo hiciera él y que fuera la familia que puntualmente le hiciera el trabajo, pero habitualmente, los que lo hacían (que esto es otro tema) lo hacían ellos (con mayor o menor ayuda según las posibilidades y necesidades).

Pero la IA también cambia todo esto. Todos estos verbos de la taxonomía de Bloom que he citado y otros muchos los hace la IA, y los hace muy bien. Por tanto, para realizar deberes y realizarlos sin delegación cognitiva hacia la IA, es necesaria una voluntad muy firme, que no suele ser habitual en los adolescentes. Algunos los hay, ¡claro! En las formaciones siempre ponía el ejemplo de ese alumno de segundo de bachillerato que me explicaba que le habían regalado un iPad por los dieciocho años un jueves, y que no lo abrió hasta el siguiente martes porque tenía exámenes finales y necesitaba estudiar durante el fin de semana. Alguno hay con esa responsabilidad y voluntad, pero son muy pocos.

Por tanto, si juntamos este factor que introduce la IA y con las dos premisas iniciales, ¿qué hacemos? ¿Dejamos de poner deberes? Es una solución sencilla. De hecho, ciertamente, los deberes son fuente de inequidad, ya que algunos tienen mucho apoyo y otros ninguno. Pero cuidado que la Education Endowment Fundation determina que los deberes equivalen a un avance de 5 meses por curso. Vamos, que hay un 50% más de aprendizaje. Con los currículos que tenemos y los resultados en las pruebas internacionales (que miden lo que miden, ya lo sabemos, pero son un indicador), ¿podemos permitirnos renunciar a este aprendizaje? ¿Se lo puede permitir el alumnado? Y cuidado que nunca he sido fan de poner muchos deber. Como decía al principio, los que yo ponía eran deberes creativos, motivadores y con duración moderada.

Algunos añaden al mismo paquete el Trabajo de Investigación que realiza el alumnado de segundo de bachillerato en Catalunya. Para mí es un caso distinto. Si el proceso de creación del trabajo está bien determinado, y el alumnado tiene un proceso marcado a seguir, con diferentes entregas (no del contenido del trabajo, sino de las fases de investigación), no creo que el aprendizaje se resienta. El objetivo del trabajo es aprender el proceso a seguir para investigar, y no hacer una buena memoria de un tema concreto. Pero, vamos, esto sería otro artículo y no hace falta entrar ahora en polémica. De hecho, a ver si algún día tengo tiempo para explicar y publicar una aplicación en la que he colaborado con un instituto de Sabadell para realizar un seguimiento de este trabajo de investigación.

Nada, termino, como muchas veces, sin soluciones. Bienvenida la IA en los docentes y bienvenida en algunos momentos para el alumnado si les acompañamos a saber utilizarla (si hemos aprendido nosotros antes). Pero a ver cómo suplimos lo que hacíamos con los deberes, que ahora solo los harán con esfuerzo cognitivo unos pocos.

¡Ah! Y para hacer el artículo, no, no he utilizado IA (aunque tampoco habría ningún problema). Solo para la imagen de la portada.

Català (Catalán) English (Inglés)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.