Coevaluando con rúbricas: riesgos y ventajas

caCatalà (Catalán)

Fuente: OregonDOT https://www.flickr.com/people/oregondot/

Hace ya más de una año desarrollé una plantilla hecha con Google Drive para automatizar el proceso de coevaluación con rúbricas, de nombre CoRubrics. De una manera bastante sencilla, los alumnos pueden utilizar una rúbrica para evaluar sus compañeros y al profesor se le calculan las medias, numéricas y por niveles, de forma automática.

El hecho de desarrollar esta herramienta ha hecho que haya utilizado muy a menudo la coevaluación con los alumnos de secundaria, y he visto que tiene grandes ventajas pero también algún riesgo que describo en este artículo.

Si alguien no conoce el funcionamiento de las rúbricas, recomiendo la presentación de Rosa Liarte (@rosaliarte) Rúbricas de evaluación en el aula y CoRubrics. De forma precisa y amena explica su funcionamiento y también cómo utilizar CoRubrics. De hecho Rosa es una de las principales difusoras de Corubrics y desde aquí se lo agradezco.

A mí me funcionan muy bien las rúbricas cuando los mismos alumnos son capaces de crearlas. Si ya están familiarizados con las rúbricas, toda la reflexión previa que provoca construir una rúbrica para un producto que deben entregar, hace que los resultados sean mucho mejores. Tienen claro qué deben hacer y constantemente revisan si están llegando donde ellos han previsto.

Para poder hacer esto se necesita un aprendizaje. Por tanto, si los alumnos están poco acostumbrados a las rúbricas, al principio no hay más remedio que darselas ya hechas. Así entenderán que son los aspectos y los niveles. Y la importancia de describir bien los diferentes estadios.

Ventajas

Pero entramos en el tema de la coevaluación. Cuando un alumno ha de evaluar la labor de un compañero, suele estar motivado. Está muy atento a lo que su compañero ha realizado, se interesa, hace preguntas …

Después coge la rúbrica, lee los niveles, compara con lo que ha observado y selecciona el nivel que más se acomoda. Si la coevaluación no es individual sino que tres o cuatro alumnos deben ponerse de acuerdo para utilizar una sola rúbrica, mejor todavía. Cada uno de ellos expresa su opinión y se provoca un debate para consensuar el nivel de la rúbrica que seleccionarán.

Riesgos

Mi experiencia me dice que esto tiene un riesgo importante. Y éste es la repetición. La calidad de la coevaluación que hace un alumno es inversamente proporcional al número de coevaluaciones que realiza. El nivel de cansancio sube muy rápido y en la tercera o cuarta rúbrica que debe rellenar (aunque sea rellenándola simplemente haciendo un clic con el ordenador) el sentido de la rúbrica se pierde. El alumno ya no lee los niveles, sino que simplemente mira el aspecto a valorar y lo puntúa de 1 a 4 (según los niveles definidos). Por tanto, se pierde la evaluación cualitativa y el alumno pasa a valorar sólo cuantitativamente.

Un ejemplo típico son las exposiciones orales. Supongamos que por grupos los alumnos salen a hacer una exposición oral. Supongamos un grupo de 30 alumnos. Grupos de 5. Por lo tanto, 6 exposiciones orales. Pero claro, no tiene mucho sentido llenar una sola rúbrica por grupo, ya que cada miembro en sus intervenciones actúa de forma diferente. Una tentación sería que los alumnos que hacen la coevaluación (25 en el ejemplo), cuando se ha terminado la exposición oral rellenaran 5 rúbricas (una por miembro del grupo). Y ya estamos, cuando ha contestado tres o cuatro, las otras las responde de forma cuantitativa. Y cuando tenga que valorar las exposiciones del segundo grupo, aun será peor. Todo el sentido de la rúbrica se acaba. La rúbrica sólo ha servido para preparar y autoevaluarse, pero para la coevaluación pierde sentido.

Soluciones

Lo que yo he acabado haciendo ha sido disminuir la coevalución en número de alumnos. Un alumno no es evaluado por todo lo demás, sino sólo para unos cuantos. Cuando sale el primer grupo de 5 a hacer la exposición, agrupo el resto de alumnos también en grupos de 5 (5 grupos de 5 = 25). Cada grupo deberá ponerse de acuerdo y evaluar solo uno de los compañeros que ha realizado la exposición. El hecho de hacer la evaluación en grupo evita la respuesta rápida, ya que debe consensuarse con los compañeros. Y como sólo deben contestar una rúbrica cada vez (6 en total cuando hayan salido todos los grupos a exponer), se acaba desactivando el automatismo de responder sólo según los números.

Vaya, esta es mi humilde experiencia coevaluando con los alumnos. Espero que pueda ser útil a otros compañeros.

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